El círculo de violencia se repite de generación en generación.
La violencia intrafamiliar se puede manifestar de muchas formas. Una de ellas es la forma violenta con que papá y mamá disciplinan a sus hijos e hijas. La mayoría lo han aprendido como un patrón de conducta e incluso como un ejercicio normal de afecto y amor por sus hijos e hijas. Sin embargo, no consideran el daño emocional que les provocan. |
Paso 1: Nuevos patrones de conducta - Reconocer que tengo la capacidad de desaprender comportamientos violentos y aprender nuevos comportamientos basados en el respeto, la tolerancia y el amor y criar una familia feliz. - Aprender sobre los diversos métodos para adoptar nuevas formas de conducta, los cuales no me dañen a mi o a mis hijos e hijas. - Tomar en cuenta que el aprendizaje es más fuerte durante los primeros años de vida, por lo que es importante sustituir la hostilidad y la violencia por amor, respeto, comprensión y tolerancia. Paso 2: Buscar ayuda - Es necesario instruirme antes de poder instruir a un niño o niña. Lo que realmente se enseña, se hace a través del ejemplo, las actitudes y las conductas. - Es válido buscar la ayuda de otras personas para orientarse sobre situaciones que no puedo controlar. Paso 3: Cambiar - Cambiar la forma en que otras personas se relacionan contigo, así como mi relación con mis hijos e hijas. - No mantener un sistema de premios y castigos, es decir motivar a mis hijos e hijas con premios, permisividad y magnificar las situaciones cuando hagan cosas buenas. Debemos aprender de las situaciones difíciles y reflexionar sobre el por qué de esas conductas. - Reconocer que el cambio debe darse aquí y ahora. |
La IV Conferencia de la Mujer, celebrada en Pekín, abordo el avance de las mujeres y su protagonismo en el cambio estructural de la sociedad, esto produjo un cambio sin precedentes para las mujeres, acuñándose el término empowerment (empoderamiento), que consolida la idea de que las mujeres contribuyan en igualdad de condiciones que los hombres en la construcción de la sociedad, en la vida económica, política y en la toma de decisiones, mejorando sus condiciones a través de la satisfacción de sus intereses que garantizan sus derechos humanos y justicia social.
El empoderamiento es que las mujeres se sienten capaces de controlar las situaciones de su vida, de tener un rol activo en el desarrollo de actividades, de que tengan el acceso a los recursos y a la toma de decisiones mediante la información y orientación, de que ocupen espacios de poder. Se incentiva el empoderamiento cuando se fomenta la autoconfianza, seguridad y asertividad de las mujeres, el poder para tomar decisiones, para realizar cambios para resolver problemas y para organizarse con otras personas para alcanzar una meta común. |